Перейти на сайт

« Сайт Telenovelas Com Amor


Правила форума »

LP №07 (568)



Скачать

"Telenovelas Com Amor" - форум сайта по новостям, теленовеллам, музыке и сериалам латиноамериканской культуры

Информация о пользователе

Привет, Гость! Войдите или зарегистрируйтесь.



Ингрид Пеликори / Ingrid Pelicori

Сообщений 1 страница 4 из 4

1

http://s019.radikal.ru/i607/1207/02/aefa64463149.jpg
Интересная подробность:Дочь Эрнесто Бьянко и Ирис Алонсо.
Полное имя:Patricia Ingrid Pelicori Alonso.
Альтернативное имя:Ingrid Pellicori.
Место рождения: Аргентина.

ФИЛЬМОГРАФИЯ
La revolución es un sueño eterno  (2012)…  Irene Orellano Stark
Cabeza de pescado (2009) … Stella
El torcan (2009) … Catalina
Mujeres asesinas (TV series) (2005)
– Marta Bogado, madre
  El fuego y el soñador (2005) … Blanche
Días de mucho, vísperas de nada (2005)
Chiche bombón (2004) … Ana
Cruz de sal (2004) … Carmen
Temporal (2002) … Leticia
El sur de una pasion (2001)
El pasaporte (2001)
El astillero (2000) … Angelica Petrus
Tiempofinal (TV mini-series) (2000)
Vulnerables (TV series) (1999) … Silvia
Diario para un cuento (1998) … Marucha
La furia (1997) … Dra. Lavalléri
El Rafa (TV series) (1997) … Wife of El Rafa
Señoras y señores (TV series) (1997)
Historias de amor, de locura y de muerte (1996)
Nueve lunas (TV series) (1995)
Celeste, siempre Celeste (TV series) (1993) … Ornella Pizzamiglio 
Mi cuñado (TV series) (1993) … Mariana
Corazones de fuego (TV series) (1992) … Katy
El oro y el barro (TV series) (1992)
Alta comedia (TV series) (1991)
Casi no nos dimos cuenta (1990)
Luces y sombras (1988)
Quien pelea (short) (1985)
Compromiso (TV series) (1983)
El agujero en la pared (1982)
Tiempo de revancha (1981) Lea Bengoa
Beto Nervio contra el poder de las tinieblas (1979)
http://www.imdb.com/title/tt0199196/

0

2

martina.56 написал(а):

http://s005.radikal.ru/i209/1104/6d/63da9af0b9c0.jpg

Tensa combinación entre el grotesco y el sainete
Crítica “El aire del río” La obra de Gorostiza propone un cruce con la historia argentina a partir de tres personajes y tres situaciones.

En El aire del río , Carlos Gorostiza propone un cruce alegórico con la historia argentina a partir de tres personajes y tres situaciones repartidas, temporalmente, a mediados de 1800, en las primeras décadas de 1900 y durante una revuelta social luego del año 2000. En ese marco se devela un plano de intimidad materializado a través de Domingo (Pompeyo Audivert), Isabel (Ingrid Pelicori) y Francisco (Alejandro Awada). Estos personajes alteran sus nombres con el paso del tiempo, pero esencialmente mantienen latente sus raíces y conflictos. Los dos siglos que atraviesan se condensan en una larga noche, acosada por el aire húmedo del Río de la Plata como manto imperturbable.

En épocas coloniales, la vida cotidiana de Isabel y Domingo, una pareja de criollos, es interrumpida por la llegada, desde un exterior envuelto en conflictos sociales, de un fugitivo: Francisco. A partir de allí, surge la madeja entreverada de asuntos pendientes entre los tres viejos conocidos. Todo pareciera ser una charla de trasnochados, donde se superponen explicaciones y sobresale aquello que inevitablemente se dice a pesar de las maniobras por ocultarlo. Isabel fue seducida en su juventud por el “idealista” Francisco y él llega a la casa para resolver un asunto pendiente entre ambos. Pero aquello que involucra a los tres es el anhelo por develar un secreto que, por diversas razones, comparten pero no pueden verbalizar. Y van detrás de eso.

En esa trama argumental se tejen varias maniobras que oscilan en el espectáculo de forma pendular entre el plano estrictamente metafórico: Lidia, con su vestuario dominado por celeste y blanco, podría ser una Argentina en tensión entre la revuelta y la quietud conservadora. También sobresale la idea que sin relato, ése por el que pujan, no hay nación. Por eso los tres personajes están reconstruyéndose de manera constante en esa palabra que circula sobre diversos acentos y modos de apropiarla. Y en otro plano, surge una historia de amor y desengaños.

Los actores atraviesan estas zonas con formas que van desde la composición de máscaras ligadas al sainete; pasando por modismos criollos de la colonia. La puesta discurre sobre un registro humorístico que por momentos no logra asentar la intimidad y las consecuencias del amorío entre Isabel y Francisco. Sin embargo ese juego escénico que proponen los actores es sumamente contundente como engranaje interpretativo.

En El aire del río , Carlos Gorostiza propone un cruce alegórico con la historia argentina a partir de tres personajes y tres situaciones repartidas, temporalmente, a mediados de 1800, en las primeras décadas de 1900 y durante una revuelta social luego del año 2000. En ese marco se devela un plano de intimidad materializado a través de Domingo (Pompeyo Audivert), Isabel (Ingrid Pelicori) y Francisco (Alejandro Awada). Estos personajes alteran sus nombres con el paso del tiempo, pero esencialmente mantienen latente sus raíces y conflictos. Los dos siglos que atraviesan se condensan en una larga noche, acosada por el aire húmedo del Río de la Plata como manto imperturbable.

En épocas coloniales, la vida cotidiana de Isabel y Domingo, una pareja de criollos, es interrumpida por la llegada, desde un exterior envuelto en conflictos sociales, de un fugitivo: Francisco. A partir de allí, surge la madeja entreverada de asuntos pendientes entre los tres viejos conocidos. Todo pareciera ser una charla de trasnochados, donde se superponen explicaciones y sobresale aquello que inevitablemente se dice a pesar de las maniobras por ocultarlo. Isabel fue seducida en su juventud por el “idealista” Francisco y él llega a la casa para resolver un asunto pendiente entre ambos. Pero aquello que involucra a los tres es el anhelo por develar un secreto que, por diversas razones, comparten pero no pueden verbalizar. Y van detrás de eso.

En esa trama argumental se tejen varias maniobras que oscilan en el espectáculo de forma pendular entre el plano estrictamente metafórico: Lidia, con su vestuario dominado por celeste y blanco, podría ser una Argentina en tensión entre la revuelta y la quietud conservadora. También sobresale la idea que sin relato, ése por el que pujan, no hay nación. Por eso los tres personajes están reconstruyéndose de manera constante en esa palabra que circula sobre diversos acentos y modos de apropiarla. Y en otro plano, surge una historia de amor y desengaños.

Los actores atraviesan estas zonas con formas que van desde la composición de máscaras ligadas al sainete; pasando por modismos criollos de la colonia. La puesta discurre sobre un registro humorístico que por momentos no logra asentar la intimidad y las consecuencias del amorío entre Isabel y Francisco. Sin embargo ese juego escénico que proponen los actores es sumamente contundente como engranaje interpretativo.

http://www.clarin.com/espectaculos/teat … 53815.html

0

3

Con El aire del río[/size], de Carlos Gorostiza, el Teatro San Martín presentó el primer estreno de la temporada 2011. La obra, dirigida por Manuel Iedbavni, reúne por primera vez en escena a Pompeyo Audivert, Ingrid Pelicori y Alejandro Awada. Los tres provienen de proyectos muy disímiles. “Juntarnos era un viejo anhelo”, dice Audivert quien estuvo volcado en los últimos meses a la dirección de proyectos en su estudio El cuervo. Mientras que Awada protagonizó recientemente El anatomista , dirigida por José María Muscari. En tanto que Ingrid Pelicori formó parte del elenco de El conventillo de la Paloma, una de las apuestas fuertes del Cervantes. La actriz explica un vínculo entre la obra de Vacarezza y el texto de Gorostiza, que interpreta este fin de semana en la Sala
Casacuberta: “Aunque ambas obras trabajan sobre el sainete, en El conventillo … habitaba un carácter de fiesta popular y el público así lo recibía. Acá queremos que al espectador le resuene todo lo temático que no está puesto expresamente en la obra. Tiene que ver con este momento en que estamos repensando nuestra identidad. El teatro es un lugar muy privilegiado para esa reflexión”.
El aire del río transita por tres momentos de la historia argentina, alrededor de 1800, 1900 y 2000. El triángulo amoroso que involucra a los personajes está atravesado constantemente por un entorno en ebullición, y aunque la acción se circunscribe al interior de la casa, todo el contexto histórico que la rodea, determina el desenlace de los acontecimientos. “La obra trata sobre tres personajes que arrastran un malentendido que tarda 200 años en revelarse,” resume Awada.
¿Con qué períodos de la historia argentina identifican esos tres momentos que propone el texto?
Pelicori: La idea no es reconstruir puntualmente la historia nacional, sino señalar a lo largo del tiempo unas mismas tendencias en conflicto y los modos de posicionarse frente a lo social. Es un juego con la época, con el modo de hablar y con algunos comportamientos.
Audivert: La obra se monta en esas constantes que son las crisis del sistema social en que vivimos. Lo bueno es que no baja línea, incluso tiene una mirada crítica hacia nuestro sector, el de los que resistimos. O sea, pone en tela de juicio lo que uno debe, desde la lucha, olvidar y dejar de lo personal y la crisis que eso suscita en los luchadores y en su entorno más próximo.
Awada: Irremediablemente lo que sucede con la historia argentina se filtra en la casa. La primera parte del espectáculo transcurre inmediatamente después a la revolución francesa; la segunda tiene que ver con toda la llegada de los inmigrantes europeos, también con el anarquismo y el hartazgo del hombre de vivir sometido; y la tercera remite a una actualidad en crisis.
En ese marco de acción, ¿cómo definirían sus personajes?
Awada: Es difícil explicarlos, porque los estaríamos reduciendo. Sin embargo, creo que apelamos permanentemente a la metáfora para la construcción de cada rol.
Pelicori: Gruesamente serían, el que siempre pone el cuerpo en las luchas, el que tiende a recluirse en lo micro y esta mujer, más atravesada por el amor. El caso de la mujer en la obra es todavía más metafórico, está vestida de celeste. Es como la Patria, por eso no vale para pensar en la posición femenina.
Audivert: Sucede como en el teatro griego, que son entidades poéticas donde en un punto se reúnen muchas cuestiones significativas y exceden un corsé sicológico o las definiciones de personajes más tradicionales.
El texto también sugiere un recorrido por diversos géneros teatrales, desde el sainete hasta la actualidad, pasando por el grotesco. ¿Cómo trabajaron estas variaciones dentro de la puesta?
Audivert: Los cambios de género y época no se producen de golpe, sino que van sucediendo discontinuamente. Hay momentos en los que están mezcladas todas las zonas y eso es muy excitante porque la historia es así.
Awada: La llamamos comedia dramática, pero viviéndola desde adentro es un melodrama.
Pelicori: Ninguna de las cosas, ni la histórica ni la amorosa ni los géneros teatrales están tomadas desde un lugar solemne ni académico, todo lo contrario. Parte de lo interesante que tiene la obra es eso, lo lúdica que es y el juego al que nos invita.
El texto de Gorostiza altera el modo de hablar de los protagonistas de una época a otra. Dado que todo transcurre de manera continua, sin cortes ni cambios de escenografía. ¿Cómo resolvieron desde la actuación este desafío?
Audivert: El cuerpo del actor se transforma inevitablemente con esas variaciones de la obra, pienso que la identidad de cada personaje es la misma, pero en la puesta se alteran a medida que pasa el tiempo, como si fuera un sistema de reencarnaciones.
Awada: La identidad es la misma, pero al modificar el lenguaje con el cambio de las épocas, desde el habla en la época colonial, hasta el cocoliche del treinta, se modifica físicamente la condición de cada personaje.
Pelicori: Hubiéramos podido hacerlos iguales, pero junto al director decidimos extremar los desafíos, no simplificarlos. Que dentro de la misma obra se esté viendo operar ese mecanismo es muy teatral y también atípico en la escritura de Gorostiza.
¿Cómo ha sido el vínculo con Gorostiza durante el proceso de montaje?
Pelicori: Siguió el proceso al milímetro, estuvo con nosotros en varios ensayos.
Audivert: Siempre fue muy generoso, incluso nos dejó ir por lugares que él no sospechaba que podíamos ir. Lo aceptó y le gustó. Fue un buen compañero de ruta.
Awada: ¡Qué hombre joven!, me sorprendió que un señor de noventa años, con todo hecho en materia teatral, igualmente estuvo con nosotros trabajando codo a codo.
Vienen de experiencias tan diversas como “El anatomista”, “El conventillo de la Paloma”, o en el caso de Pompeyo, un trabajo más ligado a la dirección. ¿Qué cambios de registro en el trabajo de cada uno implicó esta puesta?
Pelicori: Esta obra propone desde lo formal el ejercicio de cambiar de registro, toca el sainete y el grotesco en muy poco tiempo.
Audivert: En general, la actuación pasa por muchos niveles de juego, y los de esta obra son muy interesantes. No es tan fácil agarrar un grotesco hoy y que tenga contemporaneidad y relación con el momento. Lo sensacional de esta obra, es que está escrita en la actualidad.
Awada: Lo verdaderamente atractivo es circular los distintos géneros, es muy estimulante para cada uno de nosotros el juego actoral que nos plantea, que de algún modo está al servicio de que el espectador, cuando salga, reflexione acerca de nuestros 200 años de historia.

Отредактировано Иван (08.07.2012 00:00)

0

4

martina.56 написал(а):

http://s005.radikal.ru/i211/1104/df/676194a1c735.jpg

Con el sello de Gorostiza
En el comienzo de la nueva temporada del Teatro San Martín, Manuel Iedvabni dirige a Pompeyo Audivert, Ingrid Pelicori y Alejandro Awada. El texto, de Carlos Gorostiza, habla de los amores en el tiempo.
La nueva obra de Carlos Gorostiza que se estrenó en la Sala Casacuberta del Teatro San Martín, tiene la particularidad de cruzar dos dimensiones: la de los sentimientos entramados en un ámbito familiar y la de la historia política del país. La primera, prolonga y extiende una conf lictiva que atraviesa a la segunda e hilvana el paso de los años y los cambios de época. Es así que se reconoce como punto de partida al 1800 (el Virreinato), se pasa por el 1900 (la corriente migratoria) y se llega hasta comienzos del 2001 (una etapa demasiado fresca para definirla con algún sello que no incluya la idea de "crisis"). Para esto, los protagonistas -cada uno de ellos vértice del triángulo amoroso- avanzan mutando su lenguaje en concordancia con el "habla" de los distintos períodos a los que arriban.

Queda de manifiesto, mediante esta comedia dramática, la sustancia de esos sentimientos universales atemporales también- a los que las circunstancias sociales inevitablemente inciden. Y con una solvencia que no sorprende, Pompeyo Audivert, Ingrid Pelicori y Alejandro Awada se encargan de demostrar que si la historia -la de los diarios, la del países un telón de fondo del que los individuos a veces pueden pretender distanciarse, inevitablemente, cada vez, estarán enmarcados por su tiempo.

Los roles están def inidos: Awada encarna al hombre compromet ido con los procesos sociales mientras que sus compañeros le dan la espalda a "la realidad". Las pinceladas de humor no están ausentes y el rumor de ese río que nunca es el mismo pero que siempre será el de La Plata van amasando el malentendido sentimental, mientras "afuera" las tensiones, las luchas aluden a otra clase de malentendidos y fracturas que hablan, en un idioma también cambiante, de las complejidades de un país.

El director de la puesta, Manuel Iedvabni, sabía que estos pasajes de épocas exigían, además de un elaborado ajuste actoral, soluciones eficaces. Y dio con una fórmula perfecta.

La atinada escenografía de Héctor Calmet es tan destacable como la iluminación que el mismo Calmet diseñó junto a Miguel Morales. Federico Mizrahi estuvo a cargo de la música.

El texto de Gorostiza, elaborado a partir de una obra de época (El amor de la estanciera) contó con el aporte de los estudios de María Beatriz Fontanella de Winberg. Acotaciones que vienen a cuento: al fin y al cabo, también estos son cruces de historias y de tiempos. Y el río nunca es el mismo, pero siempre el de La Plata.

http://www.larazon.com.ar/show/sello-Go … 00139.html

0